Señor, te adoro como primer principio, te deseo como último fin. Te alabo como bienhechor perpetuo. Te invoco como defensor propicio. Dirígeme con tu sabiduría, átame con tu justicia, consuélame con tu clemencia, protégeme con tu poder. Te ofrezco, Señor, mis pensamientos, para que se dirijan a ti, mis palabras, para que hablen de ti, mis obras para que sean tuyas, mis contrariedades para que las lleve por ti. Quiero lo que quieras. Quiero porque quieres. Quiero como lo quieres. Quiero hasta que quieras.(Oración del Papa Clemente XI).

viernes, 1 de febrero de 2013

Testimonio de conversión: Eduardo Verástegui

"Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?"


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